Un niño y la muerte de un ser querido

Para ayudar a afrontar a un niño y la muerte de un ser querido, hay tres factores que son muy importantes:

  • El primero las creencias de los padres y de la familia.
  • El segundo la edad el niño.
  • Y el tercero, quien es la persona que ha fallecido.

No es lo mismo que muera un abuelo a que muera un padre o un hermano, no es lo mismo creer que el papá o la mamá se va al cielo a que esa persona ha dejado de existir y no es lo mismo que el niño tenga dos años a que tengas siete o catorce.

Un niño y la muerte de un ser querido

Actualmente hay una tendencia a no hablar sobre la muerte que resulta muy llamativa. Cuando alguien se muere en la televisión dicen que desaparece eludiendo el tema. Es como si viviéramos en un mundo ideal, en una burbuja donde nadie muere o cuando lo hace es por culpa de otro, además de que cuando mueres desapareces, y esto no es así. Cuando llega la hora siempre que sea por causas naturales uno se muere porque se tiene que morir y no hay otra manera de enfocar las cosas.

Para eso están montados socialmente y culturalmente tanatorios como el tanatorio m40 con su velatorio, el entierro, los funerales.. porque es una manera de ir afrontando la muerte de un ser querido y afrontar el hecho de que no va a volver y que no vamos a volverle a ver.

Depende de la edad del niño no es conveniente llevarlo a un velatorio pero a partir de cierta edad si. Si este proceso resulta muy difícil para los padres, es importante que pasado un tiempo se pueda llevar al niño al cementerio ya que tienen que aceptar esa realidad aunque produzca dolor. La angustia de saber que pasa algo pero no saber el que, ni cuando va a terminar ese dolor ni la sensación de pérdida resulta a un más devastadora en los niños.

Los padres tienden a esconderse, a llorar a solas, a no hablar de la persona que ha muerto y esto a los niños les crea un sentimiento de muchísima responsabilidad porque ellos mismos se inhiben de llorar y de hablar de la persona fallecida por no hacer daño a los padres. Ésa misma actitud de protección que tienen los padres hacia los niños los hijos lo tienen respecto a sus padres.

Hay que llorar y llorar todos juntos, hay que compartir ese dolor y hay que despedirse de la persona que ha muerto yendo al cementerio, recordando lo bueno y más adelante también lo no tan bueno de la persona que murió, consiguiendo de esta manera poner las cosas otra vez en su sitio.

La vida tiene momentos dolorosos y a los niños no se les puede evitar ese dolor ya que si no, no sabrán de donde proviene y acaban protegiéndose permanentemente contra ello. El dolor está ahí pero está localizado, uno sufre porque pasa esto o lo otro y hay que comprender y apoyarse en familia, amigos, y superar esta fase que tiene que derivar en un crecimiento y el fortalecimiento personal.

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Tanatorio M40
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